fotoFoto cedida por Diario de Noticias

Nos hacemos eco de la entrevista realizada a nuestro compañero Roberto Buñuales sobre la recogida de alimentos para el Banco de Alimentos, que se publicó ayer domingo 7 de agosto por Diario de Noticias.

Elkarkide se encarga para la MCP desde finales de 2014 de nutrir al Banco de Alimentos recogiendo víveres en más de sesenta establecimientos de la Comarca

Todos los días llegan al Banco de Alimentos de Navarra, en el Polígono Industrial Plazaola de Berrioplano, dos camionetas de Elkarkide bien cargadas de viandas de todo tipo. Cuatro trabajadores de esta empresa de iniciativa social sin ánimo de lucro, dos por camioneta, recorren desde el punto de la mañana y en dos rutas toda la Comarca de Pamplona en busca de alimentos de consumo preferente que las superficies comerciales ya no van a vender. En su itinerario visitan más de sesenta establecimientos agroalimentarios: Caprabo, Eroski, Corte Inglés e Hipercor, E.Lecrerc, Makro o Carrefour. A veces tienen más y otras veces tienen menos, pero entre unos y otros siempre se supera holgadamente la tonelada de buena y necesaria manduca.

“Últimamente están dando un poquitos menos en ambas rutas, pero esto va por rachas. Por ejemplo después de Sanfermines debió de haber una pasada de alimentos. En la ruta dos estuvieron recogiendo durante una semana mil y pico kilos diarios”, explica Roberto Buñuales, vecino de Pamplona de 41 años y encargado de este reparto desde finales de 2014. Cuando la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona adjudicó e Elkarkide el servicio de recogida de alimentos y aceites vegetales domésticos.

“De normal en la ruta uno la media diaria está más o menos entre los 700 y los 800 kilos. Y en la segunda ruta se recogen de 500 a 600 kilos, algunos días un poco menos”, detalla Buñuales. Claro que las cifras pueden bailar mucho en función de la “generosidad” diaria de las empresas que visitan. Por ejemplo, cuando en Hipercor se encuentran con dos palés hasta arriba de leche. “Solo ahí ya te llevas 400 o 500 kilos”, dice Buñuales.

Cuenta Roberto que “el madrugón no te lo quita nadie, eso está claro”, y aunque arrancar a las siete de la mañana no es plato de buen gusto para nadie, “una vez que empiezas enseguida coges el punto y se trabaja a gusto. La gente además se vuelca mucho, hay muy buen ambiente con los encargados y empleados de todos los establecimientos que visitamos”. También tienen feeling con los voluntarios de Banco de Alimentos. “Me llevo muy bien con todos. Son unas bellas personas, la verdad. Alguno siempre es un poco más raro, pero… ¿quién no es raro? “dice Roberto con humor. “Como todos los trabajos este tiene su manteca, pero es muy bonito en general. Estás haciendo una labor para repartir ayuda. Y recoges los alimentos con la satisfacción de que irán a parar a gente que los necesita”, cuenta este trabajador.

Corrobora ese sentimiento de satisfacción su compañero de Burlada Aitor Albares, de 27 años, que desde hace poco más de un mes le acompaña en la camioneta mientras cubre las vacaciones de otro empleado. “Yo tengo gente conocida, por ejemplo la abuela de mi primo que va al Banco de Alimentos de Berriozar. Y sé que allí le van a dar comida que he recogido yo trabajando. Eso da mucha alegría”, explica. Para Albares, “lo peor es trabajar el sábado porque el fin de semana se hace muy corto. Pero estoy muy a gusto”, dice.

Por otra parte, Gema Santamaría, responsable de prensa del Banco de Alimentos, explica que “a través del servicio de la MCP se recogen en torno a 2.000 kilos diarios. Elkarkide viene dos veces al día, y con eso se consigue que haya 2.000 kilos que no van a la basura, con todo lo que eso supone en cuanto a su recuperación; se gasta menos en la eliminación de esos residuos, se envía menos CO2 a la atmósfera… Es una buena contribución. Nuestro eslogan es Contra el hambre y el desperdicio, y además de que ayudamos a personas a personas que realmente lo necesitan y que están a falta de esos alimentos, contribuimos al beneficio de nuestro propio planeta”, detalla.

Al margen de la Mancomunidad, en el Banco de Alimentos de Navarra “ahora estamos en torno a los 4.436.000 kilos recogidos al año, aunque se distribuyen algo menos”. Toda esa barbaridad de toneladas se clasifican, se guardan y se empaquetan con la ayuda imprescindible de los 179 voluntarios que trabajan tanto en la nave de Berrioplano como en la de Tudela.

Después se acercan al lugar 205 entidades, desde servicios sociales de base de ayuntamientos a asociaciones de todo tipo, para distribuir esos alimentos entre aquellos que los necesitan. “La demanda ahora está estabilizada en cuanto al número de personas. Pero eso no quiere decir que la necesidad sea menor. Desde 2008 hasta el año pasado no ha parado de subir, hemos pasado de un millón de kilos en 2009 a los casi cuatro millones y medio”, argumenta Santamaría.

Por eso su petición es clara: “Que la gente siga dando. Estamos dando alrededor de 121 kilos de alimentos por persona y año, cuando una persona consume entre 400 y 500 kilos de comida. Además seguimos en torno a las 30.000 personas necesitadas, que es mucho, casi el 5% de la población de Navarra. Así que hace falta toda la ayuda posible”, concluye.