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“La perra solo tiene tres cosas en la cabeza: Joseba, glucosa y premio. Puede ir a jugar con otros perros, pero siempre me estará mirando de reojo, pendiente de que me dé una hipoglucemia para que yo le premie con una salchicha”. Desde hace unas semanas, Joseba López Goñi tiene una sombra de cuatro patas. Kas, la primera perra de alerta médica de Navarra, le sigue a todas partes, olfateando constantemente el ambiente para detectar esa misteriosa hormona que desprende Joseba cada vez que sus valores de azúcar en sangre marcan un valor por debajo de 60. Kas, un pastor alemán de tres años de edad, patea las calles con la mirada ausente. “Juega con otros perros,pero enseguida vuelve a mí. Me chequea constantemente. En casa, mi hija pequeña se queja de que apenas le hace caso. Para la perra, yo soy como su Dios. Le han educado para una cosa; detectar hipoglucemias y que le premien por ello con una salchicha. Y en eso está todo el día”.

Joseba ha sabido desde siempre qué es estar atado a las exigencias de una enfermedad. Cuando tenía cuatro años le diagnosticaron diabetes mellitus tipo 1, una dolencia autoinmune que se puede presentar desde la infancia hasta la edad adulta y necesita tratamiento de insulina. Eso le ha obligado a mantener un constante equilibrio y vigilancia de su día a día para evitar los serios riesgos que puede acarrear una bajada de azúcar, pero aún así no ha podido evitar unas hipoglucemias que en su caso son especialmente graves por una razón: apenas manifiestan síntomas. Mientras a otras personas les invaden los sudores fríos, temblores, dolores de cabeza o sarpullidos sobre la piel cuando sus valores de azúcar en sangre se precipitan en el glucómetro, a Joseba López su cuerpo no le manda ninguna señal, o la que llega a veces lo hace con demasiado retraso. “Lo normal tras un bajón, en mi caso, es despertar rodeado de enfermeras”.

Joseba lidia como puede con una dolencia que en los últimos años se ha agravado. Además de las constantes recaídas a las que está expuesto, a su situación se suma el apretado horario laboral de su mujer, Rakel Sáenz, quien habitualmente da la voz de alarma a los servicios médicos cuando se producen hipoglucemias. Ante un panorama que se enrevesará un poco más si cabe dentro de un tiempo, cuando nazca el segundo hijo que espera la pareja, Rakel y Joseba han optado por adquirir al primer perro de alerta médica en Navarra.

EXPERIENCIA EN OTROS PAÍSES

 Hace un año, la pareja se enteró por la radio de la existencia dela Fundación Bocalán, una asociación con más de veinte años de trayectoria en el entrenamiento de perros asistenciales que facilitan la vida a enfermos de todo tipo y que está instalada en países como Australia, Japón, Colombia o España, donde existen varias sedes. Eso puso en alerta a Joseba López, que explorando en la página de la asociación vio como también existía una sede en Alsasua. Tras meditarlo, se puso en contacto con los responsables de Bocalán Biak Bat, la delegación en Navarra, y les planteó la situación. A los pocos días, Joseba ya había cumplimentado todos los papeles necesarios y, tal y como le indicaron, comenzó a recolectar todas las muestras hormonales que le indicaron desde la asociación para ir entrenando a Kas. “Durante varias semanas he recogido en gasas más de 400 muestras de sudor que he tenido que guardar en un arcón especial, con un hielo especial… y con mucho cuidado para que no cogiese otros olores que confundiesen a la perra…”, detalla Joseba LópezGoñi. Pero, finalmente, y tras un tiempo en el que la familia y Kas estuvieron conociéndose en Aranjuez, donde se entrenó al animal, la perra ya está en el domicilio de Joseba en Sarriguren. “Estoy encantado, trabaja fenomenal. La perra no se separa de mí, y cada vez que detecta en mi sudor que me está bajando la glucosa, se pone como loca. Así puedo ponerle remedio antes de que el bajón me anule”. El método de entrenamiento al que ha sido sometida Kas desde julio de 2015 precisa de actualización diaria. Si un día no hay bajada de azúcar, Joseba López Goñi tiene que hacerle olfatear una gasa con muestra. La relación con el animal es inseparable y exigente. Kas,que suele llevar puesto un peto naranja que la distingue como perro de alerta médica, le acompaña a todos lados, tanto al trabajo como al supermercado. “Es duro dar siempre explicaciones. El otro día tuve que explicar hasta tres veces a unos vigilantes de seguridad que se trata de un perro de asistencia. Ven que no soy ciego y les cuesta creerme”.

 

PERROS DE ALERTA MÉDICA UNA ASISTENCIA DE 16.000 EUROS

Primero en Navarra. Para contar con la asistencia de Kas, Joseba López Goñi y Rakel Sáenz han tenido que realizar una gran inversión que ronda los 16.000 euros, entre los que se incluyen todos los cuidados que precisa un animal de estas características. Por eso, la familia se plantea la posibilidad de iniciar algún evento para recaudar fondos. De momento, el Ayuntamiento del valle de Egüés está intentado conceder una pequeña ayuda para hacer frente a los gastos, y el veterinario Javier Yabar ha facilitado las primeras vacunas y los controles médicos para el perro. “Pero lo que queremos también es enseñar al perro a la sociedad. Que la gente sepa qué es un perro de asistencia, y que otros diabéticos sepan que estos perros existen, y que pueden sernos de mucha utilidad”, señala López Goñi. Los interesados en colaborar con Joseba López Goñi y su familia pueden escribir a bocalanbiakbat@gmail.com.

 

En Elkarkide estamos encantados con Kas,que asiste todos los días con Joseba a nuestra empresa y se ha convertido en una compañera más.